Comienza el curso escolar y con él las diversas jornadas de formación que impulsa Janssen cada año, dirigidas a la ampliación del conocimiento de los médicos residentes. La primera propuesta ha sido el curso sobre neoplasias hematológicas, en concreto sobre linfomas agresivos y leucemia linfática crónica, promovido por el Grupo Español de Linfomas, GELTAMO, y el Grupo Español de Leucemia linfocítica Crónica (GELLC).

 

En total han asistido 129 médicos hematólogos residentes, procedentes de diversos hospitales de España, quienes durante dos jornadas han profundizado en los nuevos conocimientos biológicos de los linfomas agresivos y la leucemia linfática crónica, los factores pronóstico de los pacientes con estas neoplasias y las nuevas dianas terapéuticas que existen en la actualidad para tratarlas.

El doctor José Antonio García Marco, hematólogo del Hospital Universitario Puerta de Hierro- Majadahonda de Madrid, y uno de los especialistas docente en estas jornadas, explica que con este tipo de formaciones se busca que los residentes aborden los casos clínicos desde una “visión amplia, y a la vez pormenorizada”, de la biología celular del tumor, de las técnicas diagnósticas, de la progresión clínica de la enfermedad y, en consecuencia, de las alternativas terapéuticas en primera línea o posteriores, “ahora sobre todo que tendemos hacia lo que se denomina terapia personalizada”.

Para el doctor García Marco “es fundamental obtener un buen diagnóstico para poder iniciar tratamiento, especialmente en los casos de progresión de la enfermedad”.

La clave del abordaje multidisciplinar

La constitución de equipos multidisciplinares para abordar las neoplasias hematológicas es una práctica que los especialistas consideran esencial para mejorar los índices de éxito con un paciente, y por tanto, uno de los aspectos que centran las formaciones que los hematólogos ofrecen a los médicos residentes.

La doctora María Dolores Caballero, responsable de la Unidad Clínica y de Trasplante del Servicio de Hematología del Hospital Universitario de Salamanca, presidenta de la Fundación del Grupo Español de Linfoma, GELTAMO, y una de las coordinadoras del curso, explica que uno de los objetivos que se persigue con este tipo de cursos y jornadas es que “el médico joven aprenda que el abordaje del paciente con una neoplasia hematológica, y más concretamente con linfoma, ha de ser multidisciplinar”. El paciente necesita de un trabajo conjunto “por parte del hematólogo, del especialista en anatomía patológica, del biólogo que analiza la biología del tumor, el radiólogo, el médico nuclear”, concreta la doctora especialista en linfomas.

En este sentido de interacción profesional, el doctor García Marco también destaca la oportunidad que ofrece a los residentes este tipo de jornadas, donde pueden conocer cómo se trabaja en otros hospitales. “La interacción entre ellos- señala el doctor- también es importante, porque a diario no tienen tiempo ni posibilidad de entrar en contacto con otros residentes de hematología, y en estos cursos pueden conocer también  cuál es la forma de manejo de los pacientes en unos hospitales y en otros”.

Nuevas dianas terapéuticas

Las aportaciones de la biología celular al campo de la Oncología es una de las muestras del éxito que se puede conseguir con el trabajo en común de distintas especialidades.

Al respecto, la doctora Caballero destaca la llegada de diferentes moléculas, algunas aprobadas recientemente como ibrutinib, cuya aparición ha sido posible a partir del conocimiento biológico de estos tumores.

Ibrutinib es un inhibidor de la tirosina quinasa de Bruton (BTK) que actúa formando un fuerte enlace covalente con la BTK para bloquear la transmisión de señales de supervivencia celular en las células B malignas[1]. Al bloquear esta proteína BTK, ayuda a destruir las células cancerosas y a reducir su número. También frena el empeoramiento del cáncer[2].

Aportaciones de los médicos residentes

Además de acudir como alumnos, muchos de los residentes han tenido la oportunidad de presentar  su experiencia clínica recogida  en los hospitales en los que están trabajando.

Con el fin de añadir motivación al curso, se convocó un concurso al que los futuros hematólogos podían presentar trabajos en forma de póster, con resultados de interés científico obtenidos en los servicios a los que pertenecen y relacionados bien con linfomas agresivos, bien con leucemia linfática crónica. 

En total se recibieron 51 trabajos, de los que, un comité compuesto por los ponentes y organizadores del curso, seleccionó los tres mejores en cada tipo de tumor.

Las doctoras Anna Varela y Rebeca Bailén, y el doctor Carlos Plaza fueron los tres premiados en la categoría de leucemia linfática crónica, mientras que en linfomas agresivos los trabajos galardonados fueron los presentados por los doctores Javier Cornago, Felix López y Luis García.

Acerca de la leucemia linfática crónica (LLC)

La LLC es una enfermedad crónica; la mediana de supervivencia global está comprendida entre 18 meses y más de 10 años, dependiendo de la fase de la enfermedad.[3] La enfermedad progresa con el tiempo en la mayoría de los casos y los pacientes disponen cada vez de menos opciones de tratamiento. A menudo se prescriben varias líneas de tratamiento a medida que la enfermedad recidiva o se hace resistente a los tratamientos.

Acerca del linfoma de células del manto (LCM)

El linfoma de células del manto (LCM) se considera una enfermedad rara, que constituye una importante necesidad no cubierta que afecta a un número reducido de pacientes, menos de 1 por cada 2.000 personas en Europa, y con una mediana de edad en el momento del diagnóstico de 65 años.[4],[5] La mediana de supervivencia global  es normalmente de tres a cuatro años, y solo de uno a dos años en pacientes que han sufrido una primera recaída.[6] El LCM normalmente afecta a los ganglios linfáticos, pero puede extenderse a otros tejidos, como la médula ósea, el hígado, el bazo y el tracto gastrointestinal.[7]21 Esta complicada enfermedad está asociada a un mal pronóstico y en general no existen tratamientos efectivos que la consigan curar.

Referencias

[1]O’Brien S, Furman RR, Coutre SE, et al. Ibrutinib as initial therapy for elderly patients with chronic lymphocytic leukaemia or small lymphocytic lymphoma: an open-label, multicentre, phase 1b/2 trial. Lancet Oncol. 2014;15:48-58.

[2]European Medicines Agency. How is the medicine expected to work? http://www.ema.europa.eu. Last accessed July 2015.

[3]Sagatys EM, Zhang L. Clinical and laboratory prognostic indicators in chronic lymphocytic leukemia. Cancer Control. 2012;19:18-25.

[4]Smedby KE, Hjalgrim H. Epidemiology and etiology of mantle cell lymphoma and other non-Hodgkin lymphoma subtypes. Semin Cancer Biol 2011;21:293-8.

[5]Leukemia and Lymphoma Society. Mantle cell lymphoma facts. Available at:http://www.lls.org/lymphoma/pdf/mantlecelllymphoma.pdf.Last accessed May 14, 2013.

[6]Goy A, Bernstein SH, Kahl BS, et al. Bortezomib in patients with relapsed or refractory mantle cell lymphoma: updated time-to-event analyses of the multicenter phase 2 PINNACLE study. Ann Oncol 2009;20:520–5.

[7]Smedby KE, Hjalgrim H. Epidemiology and etiology of mantle cell lymphoma and other non-Hodgkin lymphoma subtypes. Semin Cancer Biol 2011;21:293-8

 

 

Fuente: Cícero Comunicación